| La Cena Espicha |
El acto principal de la jornada fue sin duda el homenaje propiamente dicho, que se realizó en un “llagar” (lugar donde se elabora la famosa sidra asturiana) de Colunga, y al que no le faltaba ningún detalle representativo de la zona como una gran “panera” que sirve para colgar, secar y guardar la cosecha, pero que en esta ocasión sirvió de soporte para una de nuestras banderas.
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Una vez dentro, la gente pudo degustar una cena “espicha”. Este tipo de eventos es típico en Asturias, y recibe su nombre por el grifo que tienen los toneles desde donde se “escancia” (sirve) la sidra, que es la bebida base de las espichas. La sidra estuvo acompañada por una serie de platos variados y de la tierra como los “bollinos preñaos”, chorizos a la sidra, fritos de “pixín”... y así hasta 15 variedades, que se pudieron disfrutar de forma informal y desenfadada, conversando con los conocidos y los no tanto, gracias a la libertad que otorga una cena que se realiza de pie, y que no limita
las charlas con las personas que tienes a los lados.
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Antes de llegar al postre, se hizo un alto en la cena para comenzar con el homenaje que nuestro
Club tenía preparado a la persona de Luis Villamil.
La Junta
Directiva, el Delegado de Asturias y el propio Villamil, dirigieron unas
palabras a los asistentes, rodeados de periodistas, socios y el resto de
invitados al evento. Posteriormente se hizo entrega al homenajeado de un
DVD que recogía momentos de su larga carrera deportiva, además de una
placa en la que se representaban los cinco modelos distintos de Alfa Romeo
con los ha ganado sendos cinco campeonatos.
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Tras
ello, la entrega de obsequios de agradecimiento a los colaboradores y unas placas de recuerdo a todos los asistentes a la velada.
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Luis también quiso tener un detalle más con los presentes y sorteó una serie
exclusiva y añeja de prendas de ropa diseñadas por él mismo. Y ese no fue el último detalle, puesto que todos queríamos llevarnos un recuerdo de este gran hombre, no puso ningún reparo a firmar placas, gorras, libros, miniaturas y hasta
un Alfa a escala real!
Generoso
como pocos con las firmas, al final se entretuvo tanto que acabó
tomándose el arroz con leche el último de todos. Tanto él como su mujer
hicieron gala de su acostumbrada humanidad.
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| Pero aquí no acabó la noche, a la llegada al hotel algunos quedaron en el salón de arriba conversando tranquilamente, mientras que otros ocuparon el salón de caza donde, a diferencia del día anterior, además de charla tuvimos música en directo gracias a la guitarra de Juan Luis y al coro que acompañó hasta bien entrada la madrugada. |
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