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Aunque la hora de llegada estaba
estipulada a partir de las 17:00, fueron muchos los alfistas que,
impacientes y aprovechando el día de fiesta, acudieron antes a la cita en el
hotel escogido como sede central de la Concentración.
Mientras unos llegaban, otros
se afanaban en ultimar detalles como engalanar los balcones con banderas o recibir y ubicar a los asistentes en los distintos
hoteles y casas rurales cercanos.
Todo con mucha
emoción y los lógicos nervios de principiantes.
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A última hora de la tarde se
esperaba el gran evento, para muchos sorpresa inesperada: llegaba al hotel
el
gran Luis Villamil, acompañado por su esposa.
Ambos compartirían todas las
actividades del del fin de semana con nosotros
con una familiaridad y sencillez atípicas en otras figuras del
deporte, hecho este que fue comentado, con gran agrado y en numerosas
ocasiones por muchos de los participantes en el evento.
Por la noche nos dirigimos en
caravana alfista hacia el puerto de Lastres, donde degustamos una abundante
y jugosa cena de marisco, pescado y cabrito de la zona.
Tras los ventanales del
comedor podíamos ver, reflejadas en el agua del mar, las casas y calles
iluminadas del pueblo, dando al ambiente un toque mágico que, sin duda, se
transmitía hacia el interior del local. |
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Tras
presentaciones, risas, conversaciones y buena mesa, pasamos al momento
solemne de la noche.
La entrega al
homenajeado Luis del carné de socio del Club Alfa, de manos
de nuestro presidente Pietro Navone.
Este acto fue muy emotivo para el resto
de los socios puesto que nos sentimos, si cabe, más unidos al homenajeado. |
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Después de la
cena algunos se fueron a dormir, aunque los más “fiesteros” se quedaron en
el salón de caza del hotel pasando fotos, charlando y compartiendo copas
alrededor de una gran mesa, acompañados por los alfistas más pequeños que, hasta el
último momento aprovecharon para jugar al Trivial. |
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