MODELO :

Alfa 75

SUSTITUCIÓN DEL LATIGUILLO DEL BOMBIN DEL EMBRAGUE POR UNO METÁLICO

Autor:

 

ALFAONE

 

Dificultad à MEDIA

 

Gravedad à  MEDIA

 

El latiguillo de freno es la parte flexible que une las canalizaciones metálicas del chasis con las pinzas o tambores de freno, ya que se mueven y oscilan independientemente del resto del vehículo.

La constitución normal de un latiguillo de freno es bastante sencilla. Se compone de un tubo de goma vulcanizada con un alma de nylon para evitar que la presión normal del circuito durante la frenada llegue a perderse expandiendo las paredes del latiguillo.

La utilización de latiguillos metálicos, inextensibles o “tipo aviación” es una práctica habitual en los vehículos de alto rendimiento, ya que poseen una mayor resistencia a la presión interna y a los agentes externos como los roces y los abrasivos.

 

El alma de nylon que le daba la resistencia al latiguillo de goma vulcanizada se elimina, incorporando una malla metálica exterior que lo recubre por completo. Cuanto mayor sea la resistencia de esta malla, mas se puede reducir el grosor de las canalizaciones interiores de goma. Últimamente, esta goma se sustituye por el kevlar que es aún mas resistente. El kevlar es una aramida y su sensibilidad a los UV es muy grande por lo que su recubrimiento lo oculta también del sol.

 

Esta construcción proporciona al latiguillo unas propiedades superiores. El latiguillo se hace inextensible a la presión interior, no perdiéndose fuerza del fluido en las paredes del tubo. El recubrimiento metálico hace que la vida de estas piezas se alargue más, proporcionando una mayor seguridad. El desgaste de estos latiguillos por la acción del agua, barro, piedras, gasolina, aceite, etc, es ínfima.

Los latiguillos de goma son porosos, aunque no lo parezca y permiten en cierta medida la hidratación del líquido de frenos. En los recubiertos por esta malla metálica ocurre lo mismo, ya que la malla protege enormemente pero no le da estanqueidad. Si se rompiera la goma interior el liquido de frenos se escaparía del sistema irremediablemente pero de una forma mas lenta.

Su uso, en combinación con un líquido de frenos, pinzas, discos, y bomba de altas prestaciones, mejora enormemente la sensación y reacción en la frenada.

En los embragues hidráulicos, como la mayoría de los vehículos actuales, se usa el mismo líquido que para los frenos, pero en un deposito diferente, por lo que su sustitución es igualmente recomendable y obligatoria si utilizamos el mismo líquido de frenos con base de silicona DOT5 para los frenos y el embrague.

En los vehículos equipados con sistema ABS es casi una obligación la sustitución de todo el liquido de frenos alrededor de los 5 años o cuando los kilómetros (o el fabricante) lo aconsejen.

 

AlfaOne nos demuestra aquí de manera sencilla cómo sustituir este latiguillo.


Herramientas necesarias .

 

1.        Juego de llaves planas ( desde la 12-13 mm hasta la 18-19mm ).

2.          Llave inglesa .

Llave de estrella acodada de 6-7 mm.

Este es el latiguillo a sustituir.

 

Para sustituir el bombín del embrague, hay que soltar del lado bombín.

Aflojar el latiguillo de goma original del lado carrocería, el que trae el líquido desde el frontal del coche.

 

Aflojar la tuerca de sujeción a la carrocería.

A continuación, aflojar el latiguillo del bombín.

 

Es más sencillo pues el bombín gira.

 

Esto permite sujetarlo con una llave inglesa mientras aflojamos el latiguillo.

Una vez aflojados ambos lados del latiguillo, es importante hacer todas las operaciones rápidamente para no perder líquido de frenos.

 

Debemos tener ya el latiguillo nuevo a mano.

 

Soltamos primero del lado carrocería, sellando con el dedo y un trapo.

 

Desenroscamos el latiguillo original del bombín y rápidamente, procedemos a roscar el nuevo latiguillo al bombín para que no se salga líquido

 

Apretamos definitivamente ese lado y montamos el otro extremo.

 

Reponemos el líquido de frenos perdido en el deposito y dejamos que el circuito se vuelva a rellenar por su propio peso. 

 

Para ello, aflojamos el purgador que va en el bombín y dejamos caer el líquido un rato (así vaciamos el poco líquido antiguo que ha podido quedar en el sistema).

 

 

Sujetamos el bombín con una llave inglesa mientras aflojamos el purgador con una llave de estrella acodada de 6-7 mm.

 

Hay que apretarlo firmemente y los purgadotes son de material blando, por lo que es recomendable hacerlo con llave de estrella y no plana para no deteriorar el purgador

 

 

El proceso de purgado es algo obligatorio y asegura que no tenemos aire en el circuito de embrague y/o freno. Las burbujas de aire absorberán la presión de frenado en lugar de permitir que el fluido la transmita.

 

El proceso purgado de un embregue es como el de un circuito de frenos.

 

Tras el purgado, el pedal ha quedado con la presión correspondiente.

 

Para rematar bien la faena y dada la proximidad de este latiguillo al escape, sujetamos el latiguillo a la barra estabilizadora trasera con una grapa de plástico que lo aleja lo más posible de la calor que emite el tubo escape.  

 

 

Ya puestos, vamos a hacer las cosas bien.

 

En el Alfa 75 el escape pasa muy cerca de la pinza trasera derecha.

 

Forrando ese tramo de escape con cinta aislante térmica que evite el calentamiento excesivo de la pinza.

 

Seguramente este fuese el motivo por el que, corriendo en el circuito de Montmeló, reventase esa pinza.

 

Este tramo final del escape tiene soldado un silencioso especial. En el proceso de adaptación el tubo se ha girado horizontalmente más de lo normal antes de la soldadura y queda próximo a la pinza.

Resultado final.