Ruta Turístico-Gastronómica

 

Valladolid...Cuna del Vino

 

19 Y 20 DE NOVIEMBRE DE 2005

 

Comida en el Hotel Ribera del Duero

Restaurante la Harinera

 

 

 

 

A pesar del esplendido aperitivo, habían dado las tres de la tarde y apetecía comer todos  juntos y compartir las sensaciones de las primeras e intensas horas de la ruta.

 

Para ello se eligió el Hotel Ribera del Duero, antigua fabrica de harinas reconvertida en gran hotel y restaurante. Su fachada sigue manteniendo las luces de otros tiempos y en su interior se produce una perfecta simbiosis entre elementos tradicionales y la decoración más vanguardista.

 

El trato recibido por el personal del hotel nos hizo sentirnos como en casa.

 

El propio director del Hotel, Luis Fernández –gran aficionado al mundo del automóvil- coordinó y supervisó los preparativos desde nuestra llegada hasta nuestra marcha. Mónica, Directora Comercial, no se separó de nosotros para que todo estuviera en su sitio, como así fue.

 

 

 

 

 

En las fotos se puede apreciar el bello marco que el hotel nos brindo para aparcar los coches.

 

Toda la entrada de presidencia, rotonda y escalinata incluidos quedaron reservados para nuestros alfas. Hay que reconocer que el hotel quedó bien vestido y, desde fuera causaba impresión ver semejante exposición y bullicio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como no podía ser de otra forma se realizaron las oportunas fotos de familia.

 

¡Hay para escoger! J

 

 

 

 

 

Desde luego lo mejor es su cocina. Presumen de preparar uno de los mejores lechazos de la región y no se equivocan. La comida fue exquisita y la tertulia muy animada.

 

Nos distribuimos en tres mesas los mayores y en otra los peques.


Los que no se conocían, lo van haciendo, empiezan las conversaciones, creo que de fútbol no se habló, ¿verdad?

 

 

 

 

 

Y comemos, por supuesto.

 

Un menú muy de la tierra: morcilla, revuelto de trigueros, sopa castellana y como no, algo tan típico de Valladolid como es el lechazo asado, todo regado por un gran vino de la Ribera.

Perfecto todo, aunque mentiría si dijera que lo mejor de la comida fue la comida misma. No, lo mejor fue el rato que pasamos charlando de nuestras máquinas, riéndonos con los chistes de Mariano, el "Alfa por que sí!" de Juan Luis, etc.

 

 

 

 

 

Mónica, gracias por todo.

 

Luis, esperamos que para la próxima vez puedas aceptar nuestra invitación para acompañarnos y poder así disfrutar de tu pasión por los coches clásicos.

 

Muchas gracias a los dos por todo lo que hicisteis para que todo saliera perfecto

 

 

 

Terminamos tranquilamente la sobremesa y, como ya es costumbre cada vez que salimos de Ruta, ya había caído la noche en Peñafiel, lo que hacía, si cabe, más bello el castillo, perfectamente iluminado.

Se hacen planes para el viaje a Valladolid, nos dividimos en dos grupos, pero antes; ya que nos quedamos con las ganas de comprar vino en las Bodegas Protos; paramos en una venta de "Jamones, vinos y quesos"

 

Los hombres cuando vieron entrar allí a tanta gente... creo que tras esa tarde cerraron y se fueron una temporada de vacaciones. Nos regalaron a cada coche un somelier y con nosotros agotaron la caja que tenían.

 

 

 

 

 

Tras las compras, y hechos los grupos, a Pucela, 56 Km. por la N-112, tranquilamente, hasta el Hotel Felipe IV, dónde descansaba el grueso del pelotón.